Morales advierte que se necesitan diez archipiélagos canarios para mantener el ritmo de consumo y deshechos de las islas

La Academia de la Ciencia de Estados Unidos apunta que el Puerto de la Luz y Maspalomas pueden estar cubiertos por el mar a final de siglo

Cada isleño necesita 5,8 hectáreas pero solo dispone de 0,1 hectárea

El futuro de Gran Canaria pasa por las energías limpias

Proteger el medio ambiente “cuesta mucho” porque hay que soportar “ataques mediáticos, empresariales y políticos”

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, advirtió hoy que el planeta está enfermo y de lo global a lo local hizo un recorrido de preocupantes cifras lanzadas por la comunidad científica, organismos nacionales e internacionales, como que para mantener el ritmo actual de consumo y deshechos de Canarias son necesarios diez archipiélagos, por lo que una vez más abogó por poner remedio a la situación desde todos los ámbitos.

Y “no hay plan B porque no existe un planeta B”, subrayó en la conferencia inaugural que pronunció en el Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles este miércoles en Agüimes, donde parafraseó a Carlos Fuentes para recordar que “no hay globalidad que valga sin localidad de sirva”, de modo que cada municipio y cada hogar debe hacer sus propias aportaciones para lograr salvar la isla, el archipiélago y, por ende, el planeta, cuyo deterioro “avanza a una velocidad endiablada”.

De hecho, el Club Roma ha advertido que a este ritmo en 2030, en apenas 12 años, harán falta dos planetas enteros, y nada menos que 4,5 si la población viviera como un ciudadano medio de Estados Unidos, apuntó tras haber sido introducido por el escritor Juan Cruz.

El CO2 ha aumentado un 35 por ciento en solo 20 años, tanto es así que el 90 por ciento de la población europea respira aire dañino y mueren de forma prematura 400.000 personas al año en el continente.

La deforestación avanza 14.000 hectáreas cada día, miles de especies marinas se han extinguido, en 2050 habrá en el mar más plásticos que peces. Treinta países generan el 40 por ciento de la huella ecológica del mundo y el 80 por ciento la producen grandes compañías gasistas y petroleras.

La Aemet, prosiguió, hace unos días anunció que su estación de Izaña confirmó el récord histórico de CO2, 414 partes por millón de dióxido de carbono, cuando el umbral peligroso se había establecido en 400, y todo ello en una situación en la que los grandes poderes despliegan por el mundo institutos “negacionistas” para hacer creer a la población que no es cierto nada de lo dicho por la ONU, las cumbres y  convenciones de Estocolmo, Kioto, Rio y tantos informes de universidades y científicos del mundo.

Un negacionismo que enarbola e presidente de los Estados Unidos, no en vano Industrias Koch es uno de sus principales financiadores, con institutos y empresas en todo el mundo, 137 de ellas en España para influenciar en gobiernos y empresariado.

0,1 hectáreas disponible de las 5,4 que necesita cada isleño

La situación es especialmente delicada para territorios insulares, y ya se palpa. No solo porque Canarias tenga una huella ecológica diez veces superior a su superficie, sino porque los alisios están girando al este, con graves consecuencias cuyo alcance aún no se conoce, y porque el clima avanza hacia su tropicalización, con tormentas que ya empiezan a ser un riesgo, alertó.

El mar ha subido en poco más de una década diez centímetros y lo seguirá haciendo, de modo que en 2050 ya habrán desaparecido muchas playas a este ritmo, y ya no se pueden consumir peces de más de cinco kilos sin analizar para descartar la ciguatera, mientras que las cianobacterias ya son por todos conocidas.

La Academia de la Ciencia de Estados Unidos ha anunciado que el Puerto de la Luz y Maspalomas pueden quedar cubiertos por el mar a final de siglo y en estos momentos las islas solo cuentan con un 10 por ciento de los peces que hace 50 años.

Cada español necesita para satisfacer sus necesidades 5,3 hectáreas pero solo dispone de 1,8, superficie que desciende a 0,1 en el caso de los habitantes de Canarias.

No queda otra que “compatibilizar el desarrollo con la sostenibilidad real, y depende de cada uno de nosotros: nos jugamos el futuro”, sentenció.

Una ecoisla para Gran Canaria

Por todo ello, el Cabildo que preside ha puesto en marcha una batería de medidas y transformaciones de calado que persiguen combinar el desarrollo socioeconómico de la isla con la necesaria preservación del territorio, para lo que apuesta por la soberanía alimentaria, energética, la economía verde, azul y circular y la participación ciudadana, pues si ella no habrá transformación posible.

El Cabildo ha puesto en marcha un Grupo de Acción Climática, un Observatorio del Paisaje, el Pacto de los Alcaldes con un ingeniero en cada municipio y, desde el inicio del mandato, el Consejo Insular de la Energía, clave para la implantación de renovables, toda vez que además de evitar la importación y combustión de fósiles es muchísimo más barata y Gran Canaria las tiene todas: viento, sol, mar y, si los estudios lo confirman, la lotería de poder contar con geotermia, una energía infinita, estable y limpia.

El autoconsumo de hogares y empresas, que supone la mayor de las democratizaciones de la energía, un transporte limpio y sostenible que gire en torno a los coches eléctricos y la movilidad compartida –el 75 por ciento de los coches que entran en la capital lo hacen con un único ocupante-, y el transporte colectivo eléctrico frente a la creación de más carriles son algunas de las apuestas.

Catorce millones de inversión para protección y recuperación del paisaje, 4,5 millones al año, lo equivalente al céntimo verde, para plantar millón  medio de árboles, turismo verde orientado a especializaciones como la gastronomía y las estrellas, cultivos de cercanía, agricultura familiar, el reciclaje, consumo responsable, y soberanía hídrica, reutilizar el cien por cien de la depurada y producirla con energía limpia, son otras de las líneas en las que ya trabaja la Institución insular, con 18 millones destinados a implantar energías limpias para desalar y depurar agua.

Todo ello con un ataque frontal a la pobreza, el desempleo y las desigualdades porque “no hay economía sana sin sociedad sana”, pronunció tomando las palabras de Adela Cortina.

En definitiva, “propongo proteger el medio ambiente y erradicar la pobreza. Este es el reto para Gran Canaria. Y tengo que decir que cuesta mucho hacerlo, tenemos que superar la resistencia y ataques brutales de sectores mediáticos, empresariales y políticos. Y les vale casi todo para hacerlo”.

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