Clavijo: “La dedicación de Tejeguate y de la juventud herreña son los mejores garantes de Los Carneros de Tigaday”

El presidente del Gobierno realizó un reconocimiento a una de tradiciones del carnaval más antiguas de Canarias

Fueron declarados recientemente Bien de Interés Cultural con la categoría de Conocimiento y Actividades Tradicionales de Ámbito Local

El presidente del Gobierno, en su visita oficial a la isla de El Hierro, quiso reconocer el trabajo y la dedicación de los protagonistas de una de las costumbres más auténticas y únicas dentro de nuestra cultura de carnaval, unida a la tradición pastoril de la isla, posiblemente una de las más antiguas de esta índole en Canarias: Los Carneros de Tigaday.

Fernando Clavijo elogió el trabajo realizado por el Grupo Folclórico Tejeguate y recordó la figura de Benito Padrón, que decidieron conservar esta tradición, al ser conscientes de su valor identitario y de la importancia de su conservación cuando estuvo a punto de perderse. “La gente de aquí decidió conservar la tradición al darse cuenta de su valor y arraigo, de la manera de sentir y de los vínculos con la naturaleza y el paisaje de la Isla, además de por algo único en Canarias”. El presidente, subrayó que esta tradición “se ha mantenido y conservado desde sus orígenes por los herreños, y más concretamente por la gente de Frontera, extendiendo el reconocimiento a los mayores que lo trasmitieron y también a los jóvenes que han tomado el relevo para mantenerla viva”.

El presidente del Gobierno destacó que con su reciente declaración como Bien de Interés Cultural se garantiza para futuras generaciones esta manifestación que escenifica la relación de los antepasados herreños con la naturaleza, “ahora estará más protegida y conservada para el patrimonio cultural herreño y canario.

Por su parte, la presidenta del Cabildo de El Hierro, Belén Allende, sostuvo que la Isla “ha sabido demostrar cómo sus hombres y mujeres son un claro ejemplo de defensa y conservación para el presente y las generaciones futuras”. Asimismo, prosiguió que detrás de los Carneros de Tigaday “se esconde este singular ‘rebaño’, personas que hacen su día a día con sus vecinos, que trabajan y luchan por sacar adelante a sus familias, personas que no dudaron en continuar con el legado de Benito Padrón”. Esta figura representativa del Carnaval de La Frontera y de la Isla de El Hierro es una de las manifestaciones más representativas del Carnaval tradicional de Canarias. En ella un grupo de jóvenes ataviados con zaleas, cornamentas y máscaras recorren las calles de Tigaday, en el municipio de La Frontera, el domingo y martes de Carnaval, embistiendo y pintando a todo aquel que ose hacerles frente.

Los Carneros se celebran el domingo y el martes de carnaval en Tigaday, en el municipio de La Frontera.  En la misma, un grupo de personas, por regla general jóvenes del pueblo, corren por las calles enfundados en una vestimenta realizada, al completo, con pieles o zaleas de carneros u ovejas. El “rebaño”, de aspecto grotesco, corretea persiguiendo a cuantos se encuentra en el trayecto. A su aspecto debemos sumarle el hecho del sonido estruendoso que provocan los cascabeles que llevan atados a la cintura. Los Carneros persiguen a la muchedumbre, que huye aterrada. Embisten, empujan, agarran, derriban y topan con sus cuernos, sin hacer daño premeditado a nadie. El que es embestido por el rebaño, queda impregnado del olor nauseabundo que desprenden las pieles curtidas, además de manchados del tizne o betún que recubre el cuerpo de Los Carneros. No resulta extraño, que se tratase de imitar modelos próximos y encontrase en los líderes de la manada, los carneros, el rol a imitar en diversiones profanas como los carnavales.

La abundancia de la materia prima, zaleas obtenidas de las reses sacrificadas para el sustento, y los cuernos, símbolo de fertilidad profana en una gran cantidad de culturas, pusieron en manos de los más atrevidos el disfraz más perfecto, el más original y sencillo. Los Carneros, y su escenificación, en el seno de los carnavales herreños, no tendrían hoy ningún tipo de sentido si no se hubiese procedido a su recuperación, gracias a Benito Padrón, y a la dedicación de miembros de Tejeguate, entroncado con la juventud de La Frontera.

 

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